Los bebés nacen con un cerebro inmaduro por cuestiones de espacio. De esperar más tiempo a que ese cerebro estuviera totalmente maduro la cabeza de los bebés no pasaría por el canal del parto. Es por ello que debe madurar en el exterior, creando nuevas conexiones y creciendo con las vivencias que les aportemos, y lo hace además a la mayor velocidad de crecimiento que jamás alcanzará. ¡Dobla su tamaño!
La primera infancia es la base de la salud mental, ya que desde el nacimiento hasta los 2 o 3 años de edad se desarrollan muchos sistemas importantes en el cerebro del bebé.
Todos los aspectos de desarrollo cerebral suceden de modo posnatal, tras el nacimiento, no se nace con ellos, sino que dependen de las experiencias que vive el bebé con los adultos o las personas que lo cuidan.
En la universidad de Nottingham se llevo a cabo una investigación por la cual han descubierto que los niños son capaces de sumar y restar antes de aprender aritmética. Se llevo a cabo de la siguiente manera: varios científicos presentaron a los niños de 5 años problemas en los que tenían que hacer sumas y restas con números grandes, y sin saber nada de aritmética supieron resolver los problemas adecuadamente sin dificultades.
En conclusión, hay que ocuparse de los bebés, ya que no logramos dar suficiente importancia. Hacemos caso de los consejos que nos incitan a descuidar los llantos de los bebés, a hacerles esperar para que aprendan que en la vida no lo van a tener todo.
No hay que dejar que el niño llore si su llanto es fruto de una situación estresante, si se puede evitar esta situación, lo haremos ya que lo importante es que el bebe no se estrese demasiado. A los bebés les resultan estresantes cosas relativamente pequeñas. Por ejemplo, para un bebé estar lejos de su cuidador durante demasiado tiempo es muy estresante, porque le va en ello la supervivencia. Un bebé no sabe si sobrevivirá o no: necesita a alguien que le cuide.
Los niños que tienen unos vínculos afectivos seguros funcionan mejor en la escuela, su rendimiento es superior en todos los aspectos. El tacto está resultando muy importante para el desarrollo. Así que hay que sostener en brazos al bebé, llevarlo a los sitios, tocarlo… todo lo que genere placer, de hecho; porque las pruebas parecen demostrar que las sustancias bioquímicas relacionadas con el placer y con todo lo que genera placer realmente ayudan a que se desarrollen las funciones superiores del cerebro.
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